MANUEL A. SAN JUAN
BREVE
SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE MANUEL A. SAN JUAN (PERÚ, 1832-1901)
Manuel
Aurelio San Juan García nació en Cuzco en la primavera de 1832 en el seno de
una familia acomodada. Su padre, a la sazón coronel en la plaza de Lima, era un
criollo que había participado en las guerras contra la dominación española y en
la declaración de independencia del año 1821 y su madre era hija de un
hacendado español que se había unido desde el principio a la revolución.
Entre
1850 y 1855 estudio leyes y diplomacia en la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, destacando entre el resto de condiscípulos, lo que le valió el aprecio
de sus profesores, que le impulsaron a seguir la carrera diplomática.
En los todavía convulsos inicios de la nación, participó, como miembro de varias
delegaciones del gobierno de la naciente república, ante diferentes países del
entorno próximo, con el fin de establecer alianzas para reforzar el nuevo estado.
En
1860 contrajo nupcias con la señorita María Brigite Lemaitre San José, hija del
cónsul de Francia, Pierre Lemaitre, y de la rica heredera Covadonga San José
Azcona, hija de un español, asturiano concretamente, uno de los más allegados
compañeros del otrora virrey del Perú.
Fruto
de su matrimonio, nacieron seis hijos, de los que sólo cuatro llegaron a la
edad adulta, falleciendo los otros dos a causa de unas fiebres que asolaron
Colombia, país en el que por aquel entonces estaba destinado. Su primer hijo,
al que llamaron Manuel, tuvo que exiliarse a España en 1880, a la edad de 19
años, al haberse visto implicado en una conjura antiindependentista (cosas de
juventud); para no ser relacionado con su padre y perjudicar el buen nombre de
éste, tomó el apellido de su abuela, por lo que en su pasaporte figuró con el
nombre de Manuel San José.
Dicen
los mentideros políticos y sociales, que Manuel A. San Juan, dadas su bonhomía
y carácter enamoradizo, fue también padre de varios hijos en número
indeterminado, a los que siempre dio su apellido, de ahí que el apellido San
Juan sea bastante común en diferentes cargos relacionados con la burocracia
peruana.
Dedicado
a la política, siempre dentro de los sucesivos gobiernos del naciente país,
llegó a participar en 1866 como edecán del presidente Prado en la batalla de
Callao contra la armada española. Desde entonces y hasta el periodo 1884-1885,
en que formó parte de la asamblea constituyente de Perú, ocupó diversos cargos
en el recién creado ministerio de asuntos exteriores, así como en diferentes
legaciones diplomáticas.
En
un aciago accidente mientras surcaban las aguas del lago Titicaca, en un
crucero entre Bolivia y Perú programado para celebrar la entrada del nuevo
siglo, su esposa y él fallecieron ahogados el uno de enero de 1901.
Como
curiosidad, el hijo exiliado, Manuel, recaló en su fuga en casa de unos
familiares maternos que residían de Mieres del Camín, en Asturias, donde casó y
tuvo en 1903 un hijo al que llamaron Víctor San José; el nieto de éste, de
nombre Víctor Manuel, adquirió, a pesar de la inquina de algunas personas,
cierta fama como cantante en el último cuarto del siglo 20 y primer cuarto del
21, llegando a cursar algunas giras por América, sin que haya quedado
constancia de haber estrechado lazos con sus familiares, los San Juan,
residentes en el cono sur.
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