A SU MANERA
A SU MANERA Sólo se levanta cuando quiere. No importa la hora, ni el día, ni el mes. Y duerme. Horas de reposo absoluto para el cuerpo. Horas de reposo para la mente cuando, con los ojos abiertos, no ve el pequeño entorno que le rodea y la deja vagar libre, sin interferir en los caminos que va tomando, oscuros o brillantes, solitarios, en medio de multitudes, en el fondo de los océanos, por donde ella quiera. Medita sobre cualquier cosa, sin apenas reflexión consciente. Las horas que vela, las menos en los cortos días de luz, observa la naturaleza sin más emoción que un espectador, no se involucra en ella, pero vive en ella y ella lo nutre. Las horas no pasan por él, no es consciente del devenir del tiempo. Su rutina está marcada por la luz del día, per...