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Mostrando las entradas etiquetadas como ANIMALES COMESTIBLES

LAS SALAMANDRAS

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Ayer, por fin, volvieron las salamandras. Después de una tarde tormentosa, rayos, truenos, viento y agua, la noche amaneció agradable. Un poco antes de las 10 Berta me llamó y me dijo, asustada, que acababa de ver una salamandra en la mitad del camino de losetas que separa (o une, según se mire) la entrada de la finca y la casa. Buena noticia para mí; me encantan, creo que son animales bellos, con sus colores negros y amarillos, tranquilos, un poco patosos en su desplazamiento y completamente inofensivos e inocuos para las personas. En la actualidad gozan de una inmerecida mala fama, sobrevenida por los bulos que desde las profundidades del siglo X los “sabios” de la época les atribuían: que si envenenaban el agua, que podían secar un árbol con su veneno, provocar la lepra por simple contacto y lindezas por el estilo. En siglos aún anteriores se los tenía por animales mitológicos, que soportaban el fuego y eran capaces de apagarlo con solo situarse sobre él (eso decía, entre

EL CISNE

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           Níveo almohadón plumífero, turista ocasional huido a España desde los fríos   centroeuropeos, iceberg invertido en humedales y charcas, maravilla a los ojos, con un canto horrible, mezcla de gaviota y pato, que arcanas tradiciones tornan en armonía excelsa en el momento de su muerte: melodía jamás escuchada por oído humano; es un espléndido animal que adorna, cual perlas flotantes, los lagos de muchos parques, para delicia de los que los pasean. Majestuosa ave, amante mítica, orgullosa, de mirada displicente a su entorno.            Su grácil nadar, como mecido por invisibles corrientes, simula bailarinas hieráticas deslizándose por la fría superficie de un espejo, y su fácil y elegante aleteo en el aire, se tornan pura torpeza cuando se desplaza por el suelo, con esos pesados andares de pato mareado, moviéndose con un balanceo de marino recién desembarcado después de larga travesía. Cisnes blanco

LA JOROBA DE LOS DROMEDARIOS

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Los zoólogos no se ponen de acuerdo sobre el origen de la joroba de los dromedarios. Los unos apoyan un origen relacionado con el aparato digestivo y la locomoción; incluso dentro de éstos hay dos teorías; uno dicen que se originó como una despensa de agua desarrollada por la realización de largos desplazamientos en zonas desérticas. La segunda teoría lo achaca a la enorme voracidad de estos cuadrúpedos: sus estómagos se dilataban de tal manera hacia el suelo que dificultaban su desplazamiento, por ello, la evolución condujo a que uno de esos estómagos se desplazase a su espalda. Otra escuela plantea un origen más antiguo, unido a la evolución geológica de la corteza terrestre. Hace millones de años, cuando la India no había colisionado aún con Asia, los predromedarios eran criaturas esbeltas, gráciles como caballos árabes, que habitaban un hermoso valle en lo que hoy es Pakistán. El avance de la India fue estrechando el valle, alargándolo y elevando verticales paredes, lo qu

LOS CANGREJOS

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            Nunca aprendí a andar en bicicleta; que expresión más curiosa, andar en bicicleta no es andar, quizá sea mejor decir montar en bicicleta, pero eso tampoco es muy exacto: montar en una bicicleta sí sé, desplazarme con ella no. Uf, peor aun; sí puedo desplazarme en bicicleta, pero solo hacia el suelo. Igual es mejor expresarlo con una frase más larga: no sé circular subido a una bicicleta si soy yo el que tengo que pedalear y conducirla. Porque de paquete he recorrido muchos (bastantes) kilómetros subido a una bicicleta.             Dejando de lado todos esos prolegómenos, voy al grano. Durante los veranos (felices) que pasé en el valle de Cerrato, en el pueblo donde había nacido mi padre y aun residían sus hermanas y hermano, uno de mis primos me transportaba en bicicleta cuando nuestras correrías nos alejaban del pueblo: Cevico de la Torre. Miguel Ángel se llama. Por suerte para él, el valle es bastante llano y solo tenía que remontar alguna que otra cuesta muy de

LAGARTIJAS, LAGARTOS, TRITONES Y SALAMANDRAS

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Cuando era un crio, una de mis actividades favoritas era la captura de lagartijas a lazo. Dicho así parece increíble, pero es cierto. La técnica consiste (aún ahora la practico alguna vez) en encontrar una gramínea de entre 50 y 100 centímetros de altura (mi preferida es una especie de, creo, cebada silvestre), limpiarla de todo el grano y, en su extremo superior, muy flexible, hacer un nudo corredizo. En muros, piedras sueltas y zonas soleadas es fácil en primavera, verano e incluso otoño, encontrar lagartijas; colocándose detrás de ellas, se les pasa el lazo por la cabeza (no suelen asustarse, después de todo es una hierba), se tira y ya está. Puedes pasearlas como a un perrito, incluso ponerlas en tu mano, mirarlas de cerca y ver la delicadeza de su piel escamosa, sus irisaciones, sus largos y finos dedos, sus dientecillos, su larga lengua bífida, en fin toda una serie de detalles que no observarías de otra manera. Son unos reptiles bonitos vistos de cerca y, haciendo a

LOS GATOS

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¿Nunca habéis tenido un gato?, es, de los actuales animales de compañía, uno de los más encantadores. Cuando él quiere, te colma de mimos y arrumacos, te hace compañía, se convierte en un incansable camarada de juegos, te relaja descansando a tu lado, te divierte con sus acrobacias, en fin, tiene mil virtudes. De hecho los egipcios lo consideraban un animal sagrado, llegando a ser una de sus divinidades, la diosa Basbet, e incluso como la encarnación de su dios Ra. Más tarde griegos y romanos consideraban a los gatos como animales dignos de protección.   No fue hasta la edad media cuando bajó muchísimo de categoría (bueno, o subió, según cada uno lo interprete) ya que pasó a ser el amigo preferido de las brujas,   que lo consideraban (o consideran, vaya usted a saber) dotado de poderes mágicos. Una cualidad de los gatos es su independencia, no son tan “pegajosos” como los perros. Además, es un animal muy limpio en una casa; hace sus deposiciones siempre en el lugar en q

LOS CANARIOS

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            Casi todos los días salía a dar un paseo por el barrio, paseo con alguna que otra obligación, como pasar por el quiosco a recoger el diario, comprar el pan o alguna otra vitualla, amén de las accidentales necesidades de alguna cosilla para las reparaciones y chapuzas caseras, que solían resolverse en la ferretería, el bazar o algún establecimiento próximo.             Los paseos-compra se alargaban o acortaban en función del estado meteorológico, pero nunca se demoraban ni menos de una hora ni más allá de dos. Tiempo que era suficiente para entablar breves conversaciones con conocidos o saludados, para darle un peripatético vistazo a los titulares de la portada y contraportada del diario, un repaso a los escaparates de la librería para vigilar la llegada de alguna novedad comprable o visitar, cuando era menester, la oficina bancaria (pocas veces) o su cajero (con mayor frecuencia) para disponer de pequeñas cantidades en metálico.             Las singladuras más

LAS URRACAS

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Vivo en una casa con chimenea en su planta baja. Dado que tiene también una primera planta y un bajocubierta practicable, la altura del tubo de evacuación de la chimenea, que desemboca a la atmósfera ligeramente por encima de la   cumbrera de la vivienda, tiene sus buenos ocho metros en línea recta; está rematada con una especie de sombrerete chino; en su nacimiento tiene la particularidad de que forma dos ángulos de unos cuarenta y cinco grados con el hogar y el tubo ascendente respectivamente. El hogar está cerrado con dos puertas de algún tipo de vidrio termorresistente. Pues bien, ya he rescatado en el hogar varias urracas (también llamadas pegas, nombre latino «pica pica») que,   supongo que inadvertidamente, se cuelan en él bajando todo el tubo y sus codos. Cuando advierto que están ahí (no sé por qué suele ser al atardecer o por la noche –cuando las detecto, no cuando entran-) las atrapo con sumo cuidado para no dañarlas. Suelen estar asustadas, temblorosas, con sus corazo

EL PAVO REAL

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     Los pavos reales son una aberración zoológica; animales odiosos de los cuales muchos viven en semicautividad en parques y jardines tratando de asustarnos con sus horrísonos gritos, ocupando con sus horteras colas desplegadas un espacio que no les corresponde.    Se pavonean, ¿nunca habéis usado u oído esa expresión?, pues eso, se chulean, se exhiben, se hacen el gallito, no solo con la finalidad de atraer a sus hembras como en otras especies, sino ante cualquiera, sin motivo, por puro coqueteo, impúdicos.    Esa minicabeza coronada, sobre un cuello azul-verdoso irisado y estirado hacia el cielo; su cuerpo rechoncho, más discreto, sobre dos patas tetradáctilas justas, flanqueado por dos alas escasas que les permiten cortos vuelos, acordes a sus cortas ideas y, para rematarlo, la cola, ya desproporcionada en reposo, escoba de los suelos en su extremo que recoge todo tipo de detritus, formada por plumas exageradas, infinitas, tachonadas de escudos discontinuos multicolores,